viernes, 1 de noviembre de 2013

¿REPETIMOS? (@Borinotman)


Por fin viernes. Vuelves a casa tras un día de curro, corriendo para salir de ese antro sofocante que huele a rutina y sueños rotos; a fase vital que se alarga demasiado; a esto es temporal, encontraré algo mejor; huele a lo dejo cuando quiera. Y sales, y sales pensando en todo esto y sales sonriendo. Porque suena a drama queen, que no es para tanto, y porque mañana es sábado y pasado domingo. Zona neutral, tierra de nadie. Estás en la Suiza de la semana. Apúntate esa, luego se la cuentas a David, le va a encantar, siempre presumiendo de lo ingeniosa que eres. El muy cansino. Cruzas la calle apurando el rojo de ambos semáforos, con sprint final incluído, y empieza a sonar Elvis en el iPod. Ahora, además de sonreír, tarareas. Loca. ¿Has visto nunca a nadie sonreír solo por la calle? No valen borrachos. Voy a reformular: ¿has visto nunca a nadie sonreír solo por la calle en plena posesión de sus facultades mentales y físicas? Da que pensar.

No da que pensar nada, déjale sonreír, hombre. Tira, tira, que ya llegas a la estación, sonríe, que ninguna de estas personas que te mira mal sabe vivir, ni tan solo lo intenta. Hoy es viernes, hoy empieza todo. Hoy sales y mañana también, después de dos meses encerrada en casa sin conseguir coincidir con ninguno de tus pocos amigos. Pero no pienses en eso, piensa en después de qué birra vas a tragarte el primer chupito. No esperes a la cuarta, con tres el tequila entrará fino. O el ron, oye, es cosa tuya, cariño, eres propietaria de tu destino, tu tomas las decisiones.


Joder, y el sábado concierto. ¿Quién toca? Ni idea, ¿no? El grupo de un amigo de un amigo, como siempre, "eh, pero que estos molan, ¿eh?, que no lo digo porque sea amigo mío, que son chavales que saben lo que hacen, ¿eh?, se nota que les gusta". Botellón antes, curémonos en salud. "I can't seem to stand on my own two feet" se te escapa en alto, te das cuenta y te ríes. La gente te deja pasar y llegas al andén. Paras cerca de las vías y suspiras. Marcas el ritmo con el pie y cierras los ojos. Quizá el domingo dejes a David, que te aburre. Es buen chaval. Pero ya pensarás en eso, atenta, que viene el tren. La gente empieza a apelotonarse, empujones, zarandeos, lo típico, vaya. Sigues sonriendo, un montón de hijos de puta no van a tumbarte ahora si no han podido hacerlo el resto de días de la semana. Epa, epa, cuidado, a ver si al final vas a caer. Y encima está el modernillo ese tan guapo con el que te cruzas siempre, no vas a querer que te vea perder el equilibrio. Bueno, quizá es todo un caballero y viene a ayudarte... Oye, vigila, no empujéis, que viene el tren, cuidado, ey...



EY



Feliz fin de.

Boris