(Antes de comenzar quiero aclarar que este relato es un perfume de la obra "Glasgow" y el texto final de la entrevista en el blog de Mono Molón a Boris)
Cuando Arthur despertó él ya no estaba allí, demasiadas cervezas en su cuerpo para emprender la búsqueda ipso facto. Se aproximó al río para lavar sus ojos de toda una noche de priva. En el agua se reflejaba su cuerpo desnudo marcado por los acontecimientos.
Debía estar delirando, o al menos eso creyó al ver a través del reflejo del agua como el majestuoso árbol que le ofrecía sombra empezaba a cobrar vida.
Arthur no podía creer la información que sus ojos enviaban a su cerebro, debía estar volviéndose loco pues aquel árbol eran sus padres, fallecidos ambos en un saqueo por los anglos a su pueblo natal, Koblendorg. Echó a correr tanto como daban sus piernas, cruzó bosques y valles en un absurdo intento de librarse que aquel árbol. La noche anterior empezaba a pasar factura en la huída de Arthur, su estómago burbujeaba cual marmita llena de Pordclorf (plato típico de Koblendorg preparado con especias extremadamente picantes y mucho semen). Tuvo la necesidad de pararse a vaciar sus intestinos entre unos arbustos. El árbol y el mantuvieron una larga conversación sobre el amor, la pasión y el desenfreno y como estos obligan hacer cosas que tu alma rechaza. Esto provocó una excitación en el árbol que hizo que Arthur tuviese que aceptar pasar de las palabras a los hechos. La verdad es que también el necesitaba entregar su cuerpo a la la pasión y al amor, su húmeda entrepierna lo delataba. Sin esperar un segundo más comenzó a besar al árbol, las caricias de la áspera corteza sobre su pecho desnudo erizaban su piel, las ramas abrazándole apasionadamente, el sonido de los pájaros y las hojas aportaban una suavidad y confortabilidad al acto jamás esperadas. Todo era perfecto, pero pronto las cosas empezaron a torcerse. El árbol, como cuerpo encarnando el espíritu de sus padres comenzó a cobrar ideas propias y a experimentar un profundo deseo de ocasionar de un simple acto sexual entre un árbol y un humano un espectáculo dantesco de dimensiones inigualables. El cuerpo de Arthur se vio colapsado por todos sus orificios y fue desmembrado atrozmente. Su cuerpo experimentó una pérdida total de forma y dignidad. En su último aliento consiguió clavar su espada (no sé muy bien ni cómo ni con qué) en el tronco del árbol dando lugar al mito: "La espada de Arthur".
Doc.
No hay comentarios:
Publicar un comentario