—¿Bailas?
—Umm… ¡SIEMPRE!
Hace unos años una compañera de la facultad me dijo que había hecho un profundo estudio sobre el comportamiento danzarín de los chicos observando a su novio y al grupo de amigos de este. Siempre me la imaginé como Dian Fossey analizando el comportamiento de los espaldas plateadas en su hábitat. Más o menos, tampoco…
El estudio de mi amiga concluía que en todas las fiestas y salidas, mientras que las chicas mantienen un estándar de baile desde el principio hasta el final e independientemente del grado de ebriedad que llevaran, los chicos experimentan una evolución (o involución, no sé) a medida que empiezan a reconocer el territorio en el que se mueven y el punto de embriaguez les desinhibe. Así, al principio de una fiesta el chico solo mira hacia todos los lados y mientras una mano se aferra a una copa la otra reposa tranquila en el bolsillo. A medida que pasan las horas, se ubica más en el entorno, saca la mano y mueve una rodilla. Paulatinamente, la evolución continúa hasta que estalla como Bruce Lee cuando se da cuenta de que le han quitado el collar que le recordaba la promesa que le hizo a su madre de no pelear.
Los chinos son como los gitanos. Cuidado
Y he aquí donde quiero llegar. Al nivel 10. A ese estado en el que al tío se la chupa todo soberanamente y le suda tres cojones que le estén grabando, ya sea un panchito en una boda en la que se ha colado o una recepción del presidente ruso. Qué más da.
La Ucrania negra
Empezamos con un gran conocido de la afición. Pero nunca se pierde el tiempo viendo esta joyita. Si bien habéis oído la expresión “La España negra” no menos real debe ser esa parte en todos los países habidos y por haber. En este caso un grupo de ucranianos se va de camping a una zona dudosamente bucólica y pierden el respeto a su dignidad bailando el Papichulo. Sí, lo sé, le pega a un ucraniano bailar el Papichulo como a un Cristo unas cananas.
Ortodoxos gozándola
Como en mi anterior entrada, quiero demostrar la universalidad antropológica del baile. Aquí un ejemplo con un rabino judío crecidito ante el clamor de sus convecinos. Que no olvidemos que uno de los factores de mayor importancia a la hora de darlo todo es que nuestros colegas nos vitoreen. Seguro que este al principio no querría ni salir a bailar. Yseguro que al final tuvieron que venir los de seguridad a llevárselo fuera del garito y se tuvo que ir a su casa sin la chupa. Tranquilos, se la cogieron sus colegas.
—¿Qué te vas a poneresta tarde? —De todo.
Otro vídeo muy extendido es este. Dos panchitos embriagados que parece que se han colado en una boda de no mucha pompa ni glamour, y antes de echarles, el cachondo del padrino decidió grabar el momento a sabiendas de que sería irrepetible. Me apuesto el cuello a que estos seguro que salieron por la tarde de tranquis, maqueados y con la intención de tomar algo y si era posible conocer a una guapa moza. ¿De esas noches que no sabes si salir o no y al final lo petas? Pues de esas.
Atended al gracejo de los balanceos, al vaivén de sus cuerpos entregados.
En esa misma línea tenemos a este espécimen que decidió ponerse sus mejores pantalones blancos, su discretita chaqueta de chándal, dejarse bigote de herradura y afeitarse las patillas hasta la base del cráneo. Aunque creo que este ya salió borracho de keli. Tenía el cumple de un sobrino y se lío a vinos con su cuñado. Un titán.
Fiestas del pueblo
A ver, es que es normal. En las fiestas del pueblo de tu padre es el momento y el lugar idóneo para sacar ese Chayanne que llevamos dentro. ¿A quién no le ha pasado quedarse dormido con un pedo como un jamón y despertarse en la plaza del pueblo con la ropa con la que estuvo toda la noche? ¿Y quien no, acto seguido, se ha tomado un patxarán y se ha enchufado a su mismo estado de embriaguez que a las tres de la mañana? Pues no juzguemos a la ligera, joder, no juzguemos, que está muy feo. Pero si es que, miradle, es verle y se te van solitos los pies. Me lo como.
En todos sitios cuecen habas
Y es que cuando te llega, te llega. Si es hora de bailar se baila y punto. Ya seas quien seas. Y que si te sale bailar tribal, pues tribal.
Visionad con detenimiento este momentazo de Dmitri Medvédev harto de charleta y arrojado a los brazos de Terpsícore. No os despistéis: a Medvédev, no miréis al típico chupacámaras sin gracia ni al gordo de la derecha con un paso de baile estándar.
Así es, amigos, no os arrepintáis tanto de lo que hicisteis la noche anterior ni os dé vergüenza haber intentado hacer el moonwalker sobre la pota de un colega. A todos nos ha pasado.
Buenisimo!!! que ganas me han entrado de darlo todo en el proximo sarao!!!
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