viernes, 1 de febrero de 2013

Ramiro, selección. (Parte 2. Y última) (@Carapolla7)


Tras abandonar forzosamente su carrera como jugador y como árbitro, Ramiro entendió que la única forma de seguir vinculado al mundo del fútbol sería haciéndose entrenador.

Los primeros pinitos de Ramiro como DT los dio en un colegio bilingüe para niños especiales, tirando a retrasados.
Para nuestro protagonista resultó un reto bonito a la par que un puto infierno. Mongolos de diferentes edades corriendo como pollos sin cabeza mientras Ramiro daba instrucciones al aire. El míster, enamorado del 4-4-2 en rombo, tras los éxitos que cosechados por el Atlético de Madrid de Radomir Antic; y los chavales, que bastante tenían con no pisarse los cordones.  Precioso.

Ramiro compaginaba su vocación futbolística con su trabajo como reponedor del Pryca. A veces también se iba de putas. Pero putas, putas. ¿Como todas? Bonito debate. Otro día, con más tiempo.
Su empleo no le llenaba, así que decidió que pondría toda la carne en el asador y comería. Así lo hizo. Muy rico todo. Después puso todas sus esperanzas y esfuerzo en su carrera como entrenador. Se miró en el espejo y se dijo con confianza y firmeza: “¡Qué feo eres, cabronazo!”.

Ramiro se pasó diez años curtiéndose como diréctor técnico. Del “Instituto Móngol” pasó al equipo juvenil de otra escuela, esta vez con chavales normales, con tobillos normales y mocos normales. Muy normal todo.

De ahí saltó a distintos equipos, ya en categoría senior, hasta que por fin le llegó la oportunidad en un equipo profesional con solera, del extrarradio de Vallecas: el RayoVerde. Con él de entrenador, el Rayo Verde acababa de ascender de Preferente Aficionados a Tercera División.

Ramiro admiraba al Barça de Pep Guardiola que acababa de maravillar al mundo entero con su 4-3-3, el “tiqui-taca”, los futbolistas bajitos y toda la mandanga. Ya en el último tramo del año del ascenso, Ramiro había optado por copiar el dibujo y el estilo del Barça de Guardiola. Y jugando así, el Rayo arrasó a sus rivales, a pesar de algunos gritos provenientes de la grada: “¡Pero chuta ya, hijo de mi vida, que estás solo! ¡Tanto pasecito y tanta mierda!”.

Pero ese verano, Ramiro se volvió loco. Estaba obsesionadísimo con el “tiqui-taca” y los jugadores bajitos. Así que decidió llevar la idea de Guardiola a la máxima expresión. Pretendía ir un paso más allá y con él, hacer historia en el fútbol. 
Desmanteló la plantilla con la que había conseguido el ascenso y convenció al presidente del club para fichar sólo a futbolistas bajitos. Muy bajitos. Enanos. O sea, enanos de raza, joder. Como los siete enanitos, Galindo o Pablo Motos.

Los técnicos del club se pusieron manos a la obra, buscando por toda España, Murcia y Badajoz, los ansiados futbolistas. Era vital contratar un nueve enano, unos centrales enanos y un portero enano que supiera sacar la pelota con los pies. 
Los partidos de pretemporada se saldaron con goleadas en contra pero Ramiro sabía cómo calmar al presidente: -“Tranquilo, presi, lo que pasa es que los chavales están bajos de forma, pfffjajajajaja”. -“jajajaja Ramiro, me matas, cabronazo”.

La prensa deportiva se había hecho eco de la noticia y con la astucia e ingenio que le caracteriza, había bautizado al equipo como “Rayito”. Titulares como “Ramiro y los once enanitos” y “Guti, maricón” llenaban las páginas de los diarios. 


Ramiro dando instrucciones a sus hombres. O lo que mierdas sean.

La temporada empezó floja para el Rayito.  0-51 contra otro recién ascendido.  El espectáculo fue dantesco.  No conozco la obra de Dante;  ni sé si era pintor, escultor o panadero, pero fue dantesco, eso seguro.
Ramiro fue destituido del cargo y apalizado a la salida del campo. Sonó Míchel, pero poco.

Al salir de la U.C.I. Ramiro decidió que ya le podían ir dando mucho por el culo al fútbol. Por su parte, el Rayo Verde descendió de categoría en la jornada diez.

Actualmente Ramiro se encuentra en paradero desconocido, provincia de Guadalajara, vendiendo Kleenex usados en sus pajas con la zurda y dos dedos en el culo.


FIN


  • Este relato es un perfume del tuit que se muestra a continuación. Fue escrito el 19 de junio de 2012 por uno de los usuarios más vanguardistas de Twitter.  Vanguardista y pollón.  Lennon.


  • Ningún enano ha sido maltratado durante la escritura de este texto. Después, sí. Los dejamos hechos mierda. No me llames “abusaenanos”, llámame Lola.
  • El primer jugador, empezando por la izquierda (el de las botas rojas) es Magic Johnson. ¡Los retrovirales, joder!  ¡Malditos monos!  ¡Gibraltar español!   ¡Cálmate, zorra!
  •  Este relato ha sido declarado la mayor puta mierda jamás escrita por la Unesco. No es que lo haya escrito la Unesco.  Lo he escrito yo.



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