La alarma ha saltado. Las ladillas, ese simpático animal de compañía que todo buena golfa ha tenido alguna vez como mascota, está al bode de la extinción debido a la popularización de la moda coñobarbi, también llamado inglés brasileñas.
Dado que desde 2008 no se detectan caso en mujeres en Australia ni EE.UU. por la deforestación de su entorno, la organización ecologista más amante de la lluvia dorada, Grinpis, ha lanzado la campaña Save The Ladillas frenar la progresiva desaparición parásito entrañable de lo que sería la segunda extinción masiva del siglo XXI tras la desaparición del Camello Quefía de los barrios españoles. El objetivo de la mencionada campaña, según las declaraciones de su responsable en USA, el Dr. Minny Mingah, es que la ONU aplique inmediatamente una moratoria sobre la depilación integral que incluya duras sanciones a los paises que permitan las técnicas de rasurado por láser, el tanga y la braga náutica (fardahuevos para los que hablen castellano antiguo).
Save The Ladillas, tiene, a demás de la presión institucional que mencionaba la portavoz de Grinpis, va acompañada de una intensa actividad en las redes sociales en las que se invita a los jóvenes a luchar contra este nuevo desastre ecológico siguiendo unas simples pautas: No ducharse, dejarse crecer la selva negra y follar sin protección con el mayor número posible de personas “De esta manera no solo protegemos a las ladillas si no que estamos preservando el medioambiente para que nuestros nietos puedan disfrutar de otras maravillas de la naturaleza como la sífilis o la gonorrea que son especies que también se ven muy amenazadas por la limpieza y el uso indiscriminado del latex” a explicado el Dr. Mingah.
Unos 70.000 twiteros se han apuntado ya a esta iniciativa y mensajes como “yo por follar, lo que sea” apoyando esta noble causa se suceden a un ritmo realmente vertiginoso en la red de redes.

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