viernes, 31 de enero de 2014

Año nuevo, vida nueva, estética nueva y entrada nueva. Copón ya. (@DrSidita)

-Hola... ¿Hola?
-Aquí, estamos aquí, detrás de los cristales.
-¡Anda coño! Yo ya pensaba que habíais muerto.
-Que va, solo que ahora nos dedicamos bastante más a la vida contemplativa.
-¿Eh?
-¿Eh?
-¡TASIS!

Hola de nuevo, soy Doc. Como en la situación que acabo de recrear millones y millones de personas (quizá no sean tantos) creían que habíamos dicho adiós a este blog en el que se encuentra la cúpula del vanguardismo y otros artistas invitados; que no volverían a salir de aquí grandes estrellas a nivel mediático como Ramiro o ya está... Pero todos sabemos que hasta el final todo es rabo. Y menudo rabo tengo. Resuelto el tema de mi rabo empecemos de una vez.

El teatro se está quemando muy fuerte, las llamas alcanzan temperaturas que dan tonalidades azules, rondan los 15000º kelvin, la gente sale despavorida hacia las salidas de emergencia. De pronto, cuando el caos alcanza la cúspide del terror aparece un señor muy bajito (un enano (yo tampoco entiendo esta aclaración)) entre la multitud horrorizada que dice ser licenciado en arte dramático y gritando con una voz aflautada exige cordura en la sala, respeto y atención a los actores que siguen actuando ajenos a lo acontecido en la zona de butacas. La gente de repente empieza a sentir que les invade un sentimiento de culpa enorme, gente ardiendo con sentimiento de culpa que retoman sus asientos y hacen el esfuerzo de volver a engancharse al hilo de la obra. De pronto los actores se dan cuenta que hay llamas en el teatro, se desconcentran y empiezan a fallar en los guiones. La gente se empieza a indignar porque los errores de los actores son evidentes, sienten que están respetando a un montón de mierda, que su tiempo está siendo invertido en prestar atención a gente con falta de profesionalidad. Se van del teatro a paso tranquilo comentando con sus amigos y familiares que les acompañan las evidentes carencias intepretativas de los actores, pero joder, están en llamas, la gente está en llamas y como es de suponer mueren antes incluso de salir a la calle. Ese enano carismático que exigió cordura y al que tanto respetaron fue su verdugo. Era curioso ver salir a los actores entre montones de cadáveres con gafas de sol y pelucas para que no les reconociesen.
   El enano consiguio sobrevivir y... ¡UN MOMENTO! Casi estoy acabando y el enano aún no tiene nombre. Llamémosle Magic en honor a algo. Prosigamos... Magic consiguió sobrevivir y al salir del teatro la policía ya estaba enterada de lo acontecido dentro de la sala, para la policía ya era un criminal en busca y captura. Al pisar la calle, Magic, tuvo que huir corriendo, pero se permitió el lujo de ponerse auriculares para escuchar música. Sabía que se la jugaba pero quería hacer ese momento de huida a pie más llevadero escuchando algo de The Beach Boys. ¿Héroe o villano? Lo que queda claro es que es enano. Preciosa poesía.

Un aplauso.

Doc.

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