martes, 29 de enero de 2013

Autoayuda (@OhMyLoving)


¿Acaso hay alguien en el mundo que no odie la típica escena cotidiana en la que un tigre de Bengala irrumpe en tu habitación en esos momentos de placer con Helmut?

¿Cómo de aliviado te sentirías si de repente las posibilidades de que un tigre de Bengala entrara en tu habitación mientras masturbas a un teutón de pezones ardientes bajaran drásticamente?

¿Los tigres de Bengala te provocan pensamientos suicidas?

¿Los tigres de Bengala te ponen neurótico sin razón aparente?

¿Tu condición de tigre de Bengala provoca en ti momentos incómodos al entrar en habitaciones ajenas de tendencias germanófilas?

Si has respondido que SI a una de estas preguntas, sigue leyendo, porque tengo la solución a tus problemas. Sigue leyendo.

Sigue leyendo.

¿Sabes leer?

Si has respondido que NO a esta pregunta, estás de suerte, porque tengo la solución a tus problemas. Si eso sigue leyendo.

Y así se inicia el llamado Bucle de Marketiev.






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